lunes, 8 de noviembre de 2010

Aproximaciones a mi vida

Alguna vez un profesor dijo  que tenemos mucha suerte de estar acá porque para ser engendrados nuestros padres debieron tener una atracción física que se transformó en la necesidad de ser uno solo en un determinado lugar,y no siendo suficiente, un espermatozoide tuvo que ganar una competencia para llegar al ovulo y fecundarlo; dicha afirmación me dio pie para imaginar cómo fui concebida en esta mundo en que sólo los fuertes pueden llegar a vivir.

Supongo  que en los primeros quince días del mes de noviembre del año 1989 con la excusa de celebrar
el aniversario en un cuarto de hotel  emergía un pelotón de espermatozoides, uno de ellos con cromosoma X llegaba a su encuentro con el ovulo para formar un cigoto que después de 7 meses se convirtió en una bebé enfermiza, es decir yo. Sospecho que ese regalo no lo tenían planeado. Después de nacer, mis padres me impusieron llamarme Johanna Julieta con sus apellidos que me hace perteneciente a esa nueva familia, Moreno Hernández. En el transcurso del tiempo,aprendí a caminar y a desarrollar mi lenguaje; se fue acrecentando mis afecciones respiratorias (que aún persisten) entre los médicos, medicinas y trasnochos. Ahora, pienso que en ese momento tener vida no fue tener suerte.

Generalmente, cuando uno nace hace todo por primera vez; primera vez que camina, que hace necesidades fisiológicas, que habla, que se alimenta sola; pero la más importante para entrar al mundo social es la escuela, lugar donde compartí los acercamientos al conocimiento por medio de reglas  de comportamiento que exige el entorno. Mi experiencia escolar fue en un colegio pequeño donde me enseñaban los números, colorear, canciones, juegos; me enseñaron a leer por medio de silabas y planas que en algunas ocasiones las hacia sin mucho entusiasmo. Previamente, mi querida mamá me leía cuentos de hadas con imágenes grandes y coloridas; después ella me escuchaba leer estos dibujos, finalmente acudíamos al método silábico para descifrar el texto.  Cuando aprendí decodificar  las palabras,  yo disfrutaba mencionar la publicidad de la calle, los productos que consumía, el periódico. Durante la primaria, mis profesores se dedicaron en perfeccionar la pronunciación de la lectura, en esta época pienso que se pudo haber hecho más, es decir mi proceso de aprendizaje se detuvo mucho porque las lecturas impuestas eran muy monótonas; además estas no mostraban la realidad en la que estaba inmersa.



En la secundaria, la situación no mejoró mucho porque los profesores destinaban el tiempo a  la memorización de autores y palabras desconocidas que al fin y al cabo no servían de mucho. En este momento recuerdo a una profesora que me asigno la tarea de transcribir textos para mejorar la escritura. Actividades  que no contribuyeron a mejorar mi percepción sobre la  lectura. Aquel tiempo pasó con muchos cambios en la vida personal, adolescencia, ¡edad difícil! En los últimos años, la lectura estuvo muy cerca porque los maestros me imponían textos literarios que daban una percepción distinta del mundo, que me animaban a buscar información, esta fue un motivo para decidir estudiar licenciatura en español,  y literatura porque esta permite conocer las diversas actuaciones del ser humano sin calificarlas de "buenas" o "malas", además la literatura está inmersa de otras ciencias humanas como la filosofía o el sicoanálisis, las cuales permiten cuestionarse sobre si es una suerte estar viviendo en este mundo.

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