Desde la prehistoria hasta la actualidad la imagen ha tomado importancia, puesto que esta contiene la forma de entender el hombre su realidad, por tal razón se ha desarrollado diversas formas que utilizan la imagen, como por ejemplo la pintura, la fotografía y el cine, cada una de estas su historia e influencia en la época en que se desarrollaron. Asimismo, la masificación de la tecnología ha permitido que aumente la producción y, por consecuencia el consumo debido a que no exige un talento innato.
Este consumismo se ve evidenciado en los medios de comunicación como la publicidad y la industria del entretenimiento que adquieren un uso “utilitario” en vez de tener un uso exclusivamente individual, y por lo tanto sus funciones son más especializadas, lo mismo que sus consecuentes rasgos. Este fenómeno influye en las estructuras cognitivas de los usuarios que se evidencia en su comportamiento, por ejemplo el surgimiento del cine en Latinoamérica en los años cuarenta y cincuenta; este utilizaba los esquemas dramáticos y estilísticos que implica la asimilación de determinadas ideas elaboradas por Hollywood .[1]

Por otro lado, uno de los primeros medios en producir imágenes fue la literatura, ya que esta por medio de los juegos lingüísticos evoca representaciones y presenta la verosimilitud de algo no real, como se puede evidenciar el cine y la literatura tienen un común denominador y podría afirmarse que persiguen un mismo fin, sin embargo la imagen convertidas en estructuras discursivas con la ayuda de las técnicas (planos, angulos, etc.) crean un nuevo código que se ha ido modificando y , posteriormente, se aprende a decodificar, mientras que la literatura conserva la independencia del ritmo de presencia del acontecimiento, es decir puede interrumpir su lectura.
[1]FORNET, Ambrosio. cine, literatura, sociedad. Editorial Letras Cubanas, ciudad de la Habana, 1988. PÁG, 8.